La delgada línea de lo tolerable

Existen situaciones que ubican al ser humano en esa llamada “línea delgada” que, tomándola como centro, de un lado sitúa a la reflexión, la concordia; y del otro, a la desesperación e, incluso, a la apatía. Alexi Matos Matos, vecino de calle Máximo Gómez No.178, entre Onelio Hernández y Martí, en la ciudad de Ciego de Ávila, manifiesta sentirse justo sobre esa línea, luego de haber tocado tantas puertas y que ninguna se abra.

“Hace aproximadamente cuatro meses que fue mi cuñado a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado a reportar una tupición que hay en mi casa, lo cual impide realizar las necesidades fisiológicas en el baño; y le dijeron que irían al día siguiente. Luego fue mi mamá y, también lo mismo.

“En octubre fui yo y me explicaron que no tenían a nadie disponible ni tampoco camión, pero en realidad no es así, porque allí, cada vez que vamos, siempre hay trabajadores sentados por los alrededores.

“Volví en noviembre y me atendió una trabajadora que no tenía que ver con el caso y todo fue en vano.

“Retorné a principios de diciembre (…) pedí ver al jefe y me dijeron que ellos tramitaban mi inquietud con él. Les comuniqué mi decisión de llevar esto a otro nivel, pero no le dieron importancia. Hice entrega de una carta al Poder Popular Municipal explicando todo (…) porque pienso que no es la manera correcta de tratar a la población como si uno fuera de hierro.

“En mi casa vive una señora de 67 años, infartada tres veces; un señor de la misma edad que tiene una sonda vesical permanente, luego de una operación de la uretra; y, para hacer sus necesidades fisiológicas, tiene que ir a los baños del Hospital, y ya está en una condición que no puede trasladarse porque sangra mucho al pujar y hacer fuerza. También, hay una niña retrasada mental, con la enfermedad de fenilcetonuria, y otros dos niños.

“La tasa sanitaria está desbordada, el registro también, (...). Ha venido personal médico y de Higiene, y hemos ido a unos cuantos lugares. La desesperación ronda en mi vivienda y no hay respuesta alguna.

“Vivimos aquí desde hace nueve años, pues antes residíamos en el campo y por las situaciones expuestas nos otorgaron esta casa, sin embargo, no tiene condiciones y lo más curioso es que no podemos hacerle arreglos, ya que, a los efectos, no es propiedad de nosotros, y la tierra y las propiedades que teníamos en el campo las ocupan otras personas.

“A mi mamá la han peloteado de la Vivienda hacia otros organismos y aún no resolvemos nada. Recalco el estado deplorable de la situación higiénica de nuestro hogar, (...)”.

Parece agonía. Y lo es porque es lo que uno siente al leer de casos como este. Ojalá las respuestas de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado y de la Dirección Municipal de la Vivienda en Ciego de Ávila tengan un matiz distante de lo agónico y la solución llegue como merecen estas personas.

El buzón de Cartas Abiertas y esta sección están disponibles para darles curso antes de que se rompa la delgada línea de lo tolerable sobre la cual, repito, nada queda en terreno cierto.