Jueves, 18 de octubre de 2018 7:33 AM

La delgada línea de lo tolerable

Existen situaciones que ubican al ser humano en esa llamada “línea delgada” que, tomándola como centro, de un lado sitúa a la reflexión, la concordia; y del otro, a la desesperación e, incluso, a la apatía. Alexi Matos Matos, vecino de calle Máximo Gómez No.178, entre Onelio Hernández y Martí, en la ciudad de Ciego de Ávila, manifiesta sentirse justo sobre esa línea, luego de haber tocado tantas puertas y que ninguna se abra.

“Hace aproximadamente cuatro meses que fue mi cuñado a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado a reportar una tupición que hay en mi casa, lo cual impide realizar las necesidades fisiológicas en el baño; y le dijeron que irían al día siguiente. Luego fue mi mamá y, también lo mismo.

“En octubre fui yo y me explicaron que no tenían a nadie disponible ni tampoco camión, pero en realidad no es así, porque allí, cada vez que vamos, siempre hay trabajadores sentados por los alrededores.

“Volví en noviembre y me atendió una trabajadora que no tenía que ver con el caso y todo fue en vano.

“Retorné a principios de diciembre (…) pedí ver al jefe y me dijeron que ellos tramitaban mi inquietud con él. Les comuniqué mi decisión de llevar esto a otro nivel, pero no le dieron importancia. Hice entrega de una carta al Poder Popular Municipal explicando todo (…) porque pienso que no es la manera correcta de tratar a la población como si uno fuera de hierro.

“En mi casa vive una señora de 67 años, infartada tres veces; un señor de la misma edad que tiene una sonda vesical permanente, luego de una operación de la uretra; y, para hacer sus necesidades fisiológicas, tiene que ir a los baños del Hospital, y ya está en una condición que no puede trasladarse porque sangra mucho al pujar y hacer fuerza. También, hay una niña retrasada mental, con la enfermedad de fenilcetonuria, y otros dos niños.

“La tasa sanitaria está desbordada, el registro también, (...). Ha venido personal médico y de Higiene, y hemos ido a unos cuantos lugares. La desesperación ronda en mi vivienda y no hay respuesta alguna.

“Vivimos aquí desde hace nueve años, pues antes residíamos en el campo y por las situaciones expuestas nos otorgaron esta casa, sin embargo, no tiene condiciones y lo más curioso es que no podemos hacerle arreglos, ya que, a los efectos, no es propiedad de nosotros, y la tierra y las propiedades que teníamos en el campo las ocupan otras personas.

“A mi mamá la han peloteado de la Vivienda hacia otros organismos y aún no resolvemos nada. Recalco el estado deplorable de la situación higiénica de nuestro hogar, (...)”.

Parece agonía. Y lo es porque es lo que uno siente al leer de casos como este. Ojalá las respuestas de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado y de la Dirección Municipal de la Vivienda en Ciego de Ávila tengan un matiz distante de lo agónico y la solución llegue como merecen estas personas.

El buzón de Cartas Abiertas y esta sección están disponibles para darles curso antes de que se rompa la delgada línea de lo tolerable sobre la cual, repito, nada queda en terreno cierto.


Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar