En espera

Que la dirección de una entidad responda de manera inmediata, aunque sea su obligación, deja clara la seriedad de aquellos que la representan. No sucede siempre así en esta sección. Incluso, a veces, hay a quienes les toma meses (varios meses) dar una contestación, y no una contestación cualquiera o formal, sino la que demanda un individuo, y a la cual tiene derecho.

Pero, dejemos las ramas y vayamos al asunto. Se publicó el sábado 4 de este mes Fotogramas en la memoria y, un par de días después, este redactor se encontró, en plena calle, con Idalberto Díaz Acosta y la primera frase de este fue: “¿Cómo hago para responderle al periódico de inmediato?.

Se refería el directivo a la carta enviada por Silvio Miguel Rodríguez, residente en el edificio 15, Micro Sur, reparto Carrazana, en Morón, quien explicaba: “El cine Apolo no tiene techo desde hace muchos años. Con el paso del huracán Irma se acabó de destruir lo poco que quedaba. Me molesta que en todo ese tiempo no hayan puesto allí ni un ladrillo ni una teja. (…)

“El otro cine, San Carlos, lleva el mismo tiempo que el Apolo sin funcionar. Aquí me detengo. Una brigada, que vino de Camagüey, ante el destrozo en su interior, puso el falso techo y pintó la fachada. (…)

“Quizás algunos se sorprendan porque esté luchando por algo que, en estos tiempos, son obras imposibles, o que sean un lujo (…). Se está conmemorando, este año, el aniversario de constitución del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. ¿Qué diría Alfredo Guevara, un soñador, que sería un lujo luchar por un cine de multitudes?”.

A lo expuesto por el remitente, responde Idalberto: “Compartimos con Silvio Miguel Rodríguez la añoranza por ver el cine-teatro San Carlos, de Morón, repleto de espectadores disfrutando de funciones cinematográficas o espectáculos culturales, eventos municipales, provinciales y nacionales, tanto para niños como para adultos.

“El San Carlos fue el lugar de los grandes acontecimientos culturales en Morón, sede, además, de la cinemateca de Cuba, graduaciones de diferentes enseñanzas, encuentros de cine-clubes, entre otros.

“Tras el paso del huracán Irma, en septiembre de 2017, cerró sus puertas por los daños ocasionados por este. A pesar de que los materiales para acometer la reparación están situados en la institución, no contamos con el presupuesto para el pago de ejecución de obra a la Empresa de Servicio y Ejecución de Obras para la Cultura. El expediente de la obra se encuentra en el Poder Popular de Morón, en espera de su aprobación.”

En cuanto a la otra institución, alega: “El antiguo cine Apolo fue entregado, en el año 2011, a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), para su sede en Morón.”

Me atrevería a asegurar que Silvio Miguel haya quedado satisfecho, y agradecido, con la respuesta del Director de los cines en la provincia; también me atrevería a afirmar que no lo está con la ausencia de una contestación emitida por las autoridades competentes en la Asamblea Municipal del Poder Popular en la Ciudad del Gallo.

Sin embargo, parafraseando el viejo refrán, nunca es tarde si una respuesta convincente llega. También, la que le debe a este lector la presidencia de la UNEAC.

Por el momento, a modo de reflexión, prefiero retomar el último párrafo de lo publicado el pasado día 4, y concluir esta sección por hoy: “Imposible obviar que ambos están ubicados en la principal arteria moronense, y que, de existir una buena estrategia hacia el turismo de ciudad, pudiera incluirlos.”