Viernes, 19 de julio de 2019 4:44 PM

Dar aspirina

El título me vino de mis años como estudiante becado. Cuando uno escuchaba “a fulano le dieron Aspirina” significaba lo mismo que “le dieron cuatro bolas malas”. O sea, su pareja rompió relaciones con él (o con ella), que “salió de circulación”. La diferencia es que la primera, también, se utilizaba cuando a alguien, por su mal comportamiento, lo expulsaban de la escuela.

Traída al contexto, la interpreto sinónima de lo que cuenta en su carta Fernando Delgado Pestana, vecino de calle Línea, No. 124, reparto Saturnino Aneiro, Bolivia, a quien le han “dado aspirinas” (que no atenúan dolores) en sus intentos de adquirir otros medicamentos en las farmacias de su municipio.

“Ocupo la dirección de este órgano (…) para denunciar el comportamiento que adoptan las farmacias en la cabecera municipal; son dos, una de ellas Piloto, y la otra de lunes a sábado, con horario de ocho horas.

“Se frecuenta cerrar y afectar la atención a la población para realizar inventarios, como lo fue en la mañana de hoy (10 de abril) que, después de llamar telefónicamente para preguntar si tenían Nistatina en óvulos, fui en busca del medicamento bajo la llovizna, y no se vendía hasta pasadas las 11:00 antemeridiano (…).

“Más doloroso fue el anciano que llegó desde el Cuerpo de Guardia del Hospital y tuvo que continuar camino sin ser atendido, residente en la zona rural.

“En la penúltima rendición de cuenta del Delegado a los electores, hice el planteamiento, incluyendo que el día miércoles es cuando abastecen las unidades farmacéuticas; la Piloto vende lo que llega según van chequeando; no así la de Los Pinos, esta lo hace el jueves.

“Otra situación es que cuando uno llega al mostrador, en la de Los Pinos, y no hay el renglón, te dicen que para comprarlo en la Piloto tienes que ver a Julio, jefe o representante de farmacia en el municipio. Y ¿dónde está Julio? ‘No sé’, o ‘No sabemos’, es la respuesta inicial. ‘Quizás en su casa, o por otras farmacias o en provincia’ (…), en fin, menos en la oficina que tiene en ese mismo establecimiento.

“(…) Lo que me llama la atención es que sea afectado el pueblo y que no exista congruencia en el proceder o comportamiento de una u otra unidad; tal parece que se hace lo que ‘yo’ determine como jefe del establecimiento y no una norma a seguir en uniformidad, y empeñados en eso que siempre, y más en estos momentos, pide el compañero Díaz-Canel: el buen servicio y trato al pueblo, buscar satisfacerlo en lo posible, mejorando día a día.

“Al salir de la farmacia, me dirigí a la Dirección Municipal de los Comités de Defensa de la Revolución, donde trabaja la Delegada de mi circunscripción y le expliqué el incidente. Ella, muy amable, tomó el teléfono y comunicó con la farmacia, allí se le faltó el respeto y no tuvo una adecuada explicación. Acto seguido, me expresó: ‘Llamaré a la Presidenta de la Asamblea para contarle el suceso.”

Espera el buzón de Cartas Abiertas la respuesta inconclusa en la misiva de Fernando. Queda claro que allí, como en muchos sitios de esta provincia y el país, es palpable el desconocimiento, o la falta de aplicación de lo que plantea la Resolución 54/18 del Ministerio de Comercio Interior. Mientras, reflexionemos con una frase de Martin Luther King que habla de nuestro paso por la vida: “Si un hombre es llamado a ser barrendero, debería barrer las calles incluso como Miguel Ángel pintaba, o como Beethoven componía música, o como Shakespeare escribía poesía. Debería barrer las calles tan bien, que todos los ejércitos del cielo y la tierra puedan detenerse y decir: aquí vivió un gran barrendero que hizo bien su trabajo”.


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