Lunes, 24 de septiembre de 2018 3:34 AM

Contra-dicciones

Se contradice el remitente Jorge Benítez López, residente en la ciudad de Ciego de Ávila, en lo planteado a Invasor en su misiva publicada el 16 de junio (Expedientes X), y lo referido por él a la Dirección Provincial de Salud, según carta enviada a esta Redacción con la firma de Osvaldo Núñez González, director del sector en el territorio avileño.

Benítez López alegaba: “(…) me preocupa el abandono que mi familia ha vivido, en la que dependen de mi chequera de 385.00 pesos, mi esposa de 82 años, enferma mental por la edad y un hijo postrado, que sufrió poliomielitis, al que le pronosticaron pocos años de vida y tiene más de 50, y al que ni el Médico de la Familia pasa a ver, mucho menos los Trabajadores Sociales (…).

“(…) nuestra casa está deteriorada en su totalidad. (…) le concedí un Poder Especial a mi hija Delia Benítez Benítez, de 60 años, porque por salud no puedo hacerlo, para que solicitara en Planificación Física una Licencia de Construcción, comenzó desde el año pasado y, de un peloteo en otro, el expediente no aparece, tan solo llegó a Revisión de Proyecto con número 5524, 60 días hábiles para entregar, y casi llega al año y no aparece.

“Me siento agotado por la falta de respeto hacia mi persona y mi familia (…). ¿Quién responde por mis documentos de la vivienda que no aparecen, para cuando aparecerán y terminarán estos trámites?”

Núñez González expresa en su contestación que visitó al recurrente una Comisión presidida por el director del Policlínico Sur, doctor Roberto Díaz García, a la cual Benítez López relató su inconformidad en lo relacionado con la vivienda.

Luego consigna el directivo: “Se pudo constatar en revisión de la Historia Clínica del consultorio que el paciente está dispensarizado desde 2012 como postrado, por lo que recibe el módulo de aseo; y por el Departamento de Trabajo Social del policlínico recibió una silla de ruedas y los culeros desechables; además de las visitas de terreno por su Médico de Familia con la frecuencia establecida para estos casos.

“El recurrente refiere que no tienen queja de la trabajadora social del policlínico, así como de la doctora de la Familia que frecuentemente lo visita y le ha hecho varios resúmenes de Historia Clínica (H/C) de paciente postrado para presentarlos en el Poder Popular para trámites relacionados con la vivienda.

“Consta en la H/C del Consultorio que la última visita y evaluación del paciente por la doctora fue en el mes de marzo del presente año.

“En dicha entrevista tanto el recurrente como los integrantes de su familia refieren que en ningún momento manifestaron inconformidad con el trato del Médico de la Familia y la trabajadora social del policlínico, argumentando que se sienten muy agradecidos por la atención que se les brinda.”

Y qué bueno que así sea, sin embargo, este redactor retoma lo manifestado por Benítez López en su misiva de junio último: “(…) al que ni el Médico de la Familia pasa a ver, mucho menos los Trabajadores Sociales (…)”, por contradictorio con la satisfacción expresada a la Comisión que lo visitó.

Quizás, conjeturas de por medio, y sin intención malsana, le achacó a este sector su inconformidad con la Dirección de la Vivienda, de la que él, e Invasor, aún esperan la respuesta a su caso.


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