Viernes, 15 de febrero de 2019 11:03 PM

Cuando las luces encendieron el cielo

Al ruido intenso le siguieron muchos pequeños estallidos que se iban alejando hasta alcanzar el cielo. Después era la luz, los colores, las tantas figuras que me hicieron llevar las manos a la boca. “¡Mira una flor, una estrella!, ¿Eso es un corazón?”, exclamaba yo, como si fuera una niña cuando descubre figuras en las nubes; mirando con los ojos muy abiertos, como quien espera una respuesta.

Le siguieron otros estallidos, colores, figuras; y yo movía la cabeza para todas partes y solo exclamé al final, mientras escuchaba los gritos de alegría y los aplausos: ¡Qué belleza!, ¡Qué belleza!

Miraba, por primera vez en mi vida, los fuegos artificiales, desde el balcón de la casa de Nidia y Modesto, allá en Chambas, a donde fui invitada por mi amiga Tamara, y confieso que acepté atraída por la idea de disfrutar de unos carnavales más; sin embargo, fui de sorpresa en sorpresa, y cuanto encontré, superaba las narraciones de mi amiga.

En algún momento me pareció exagerada la devoción de Tamara y su familia por aquellas fiestas; ella contaba todo el año cada detalle, se sabía muchas leyendas de memoria y me describía minuciosamente las carrozas. Ella las sabía hermosas, majestuosas, no solo la de su barrio, pues en todos ellos, al final, latía el gusto y amor por una tradición que es mucho más que los fuegos, carrozas, leyendas e historias recreadas por unos y otros.

Así, sin darme cuenta y sin proponérmelo, me vi envuelta por casi diez años en unas fiestas que me eran lejanas; y no puedo olvidar nada de lo que vi, disfruté y viví entre tanta gente que se deshace en cada obra, cada fuego que es lanzado. Gente que deja su aliento en todo lo que toca para encender los días y las noches de un pueblo, y darle vida a su tradición, que es como vivir más intensamente.

Cada verano recibía el aviso de mi amiga y hasta allá iba. Recorrer aquellas calles, escucharlos hablar, me traía nuevos descubrimientos de aquello que, aunque nadie había nombrado, todavía, como parte del patrimonio inmaterial de la nación, ya era por la fuerza del amor y la necesidad de mantenerlo vivo, generación tras generación, el bien más sagrado de cuántos poseen.

Yo no era ni del Gallo ni del Gavilán, por eso arrollaba con uno, y, al llegar a Las Cuatro Esquinas, donde se le cedía el puesto al otro, como mis pies no podían parar, de pronto estaba arrollando con el otro barrio; porque es lo mismo decir: “La gente del Gallo, sí, señor, la gente del Gallo”, que decir “La gente del Gavi, sí, señor, la gente del Gavi”.

Y el colofón, el sábado. El arrebato, el gritar de pasión hasta quedarse ronco, el perseguir el paso lento de una y otra carroza al compás de la música y de las narraciones que parecían extraídas de libros antiguos, de leyendas impensadas; el júbilo, las lágrimas en los ojos de los nacidos en ese lugar y, también, en los ojos de los que, como yo, fuimos adoptados por algunos buenos amigos.

Al final, el ruido intenso, los pequeños estallidos que se iban alejando, la luz encendiendo el cielo de Chambas, el cielo de los galleros y gavilaneros, que son la misma cosa bella; vista magnífica e inolvidable, que me causó la más bella sorpresa que haya podido descubrir jamás, desde aquel balcón, donde Nidia y Modesto esperan volver a tenerme, con las manos en la boca y los ojos muy abiertos, como queriendo atraparlo todo.


Comentarios  

# krist 21-01-2019 07:54
carmen luisa lo que cuenyas solo se puede describir cuando se vive es increible lo que se siente en esas parrandas los chamberos nos sintimos orgullosos del homenaje que le haz hecho a nuestras parrandas que ya son famosas en el mundo y que al igual que a ti contagian a todo el que llega y se baila lo mismo con el gallo que con el gavilan al final gana el pueblo que lo disfruta a plenitud gracias por lanzar al mundo una botella llena de fuegos artificiales y tradiciones patrimoniales
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# Alejandro Chang Hernández 21-01-2019 10:01
!Qué belleza! Qué bueno que hayas escrito acerca de los carnavales de Chambas. Me has dado en el gusto, ahora sí te ganaste mi admiración completa, mi amistad, mis elogios más profundos. Esas son las fiestas que más me gustan en todo el país, las que siemrpe espero, a las que jamás dejo de asistir. Tengo 28 años, casi 29, y jamás he faltado a unos carnavales chamberos, siempre busco la forma de ir aunque sea un día. Es tradición, alegría, pueblo unido y festivo, recuerdos, cultura, es todo lo que uno desea volver a vivir otro año más. Chambas es mi tierra querida, auqnue ya no viva allá.
!Gracias, Carmencita, por otra historia llena de amor, de corazón, de magia, de ilusiones!
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# Mara 25-01-2019 09:52
Nunca asisti a una Parranda en Chambas, ya creo que no necesito ir para imaginar la alegria contagiosa, las luces, el olor y los colores de esas fiestas, una razon es, porque leyendo la descripcion que magistralmente haces en tu botella me hizo hasta mover los pies al compas de una conga, detras de una carroza y la otra porque tengo dos chamberos tatuados en mi corazon que son mi sobrino Kristiam y su mama y mi hermana incondicional, la Dra Norma Burgos que aman a su Chambas querido cuya lealtad a su Majestad El Gavilan me ha “obligado” a autonombrarme Gavilanera..si o si!
Querida Carmen Luisa, nunca me voy a cansar de agradecerte el inmenso amor y dedicacion que pones en cada letra, en cada palabra, en cada oracion, gracias por las emociones que aun en la distancia despiertas en mi cada vez que hablas desde lo mas profundo de tu corazon de mi tierra querida, de mi gente amada, gracias!!
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# krist 30-01-2019 07:38
una vez mas gracias por tu botella a las parrandas de chambas,me ha permitido conocer el sentir de tu admirador alejandro chang tambien chambero pero que como yo siempre lleva en el corazon esa tradicion que nos hace volver y en cuanto a mara gracias por el lugar que ocupan en tu corazon esos gavilaneros que tanto te aman,carmen luisa tus botellas han logrado unir los sentimientos de tres de tus fieles admiradores que esperamos impacientes por tus botellas esta vez llegastes al corazon del pueblo de chambas
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# Alejandro Chang Hernández 31-01-2019 08:14
Así mismo, querida Krist. A veces una palabra dicha en el momento preciso puede descubrir un mar de sentimientos, de sensaciones encontradas. Los corazones se unen cuando encuentran razones para hacerlo, y nuestra amada Carmencita es un genio de la lámpara en ese aspecto. Saludos a las tres, muaaaaa.
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