Sábado, 20 de julio de 2019 2:37 PM

Así de simple

Sin dejar de patear su balón, aquel hombre contaba a la prensa cómo había podido imponer el nuevo récord de dominarlo, por más de cuatro horas, con un gran peso añadido a sus piernas.

Fácil y sencillo, parecía, tal y como él contaba sin exaltación, alharaca ni poses.

Fue breve la entrevista. Y yo me quedé con deseos de escucharlo hablar más, saber mucho más sobre el acontecimiento; verlo logrando su hazaña, saber lo que pensaba mientras pateaba y pateaba.

No me conformé con su fugaz presencia en la pantalla, mas alcancé a ver la grandeza de su sencillez en sus palabras. Y así nos puede pasar todos los días nada más de asomarnos a la calle. Porque nos tropezamos con gente que, en su aparente simpleza, lleva toda la gloria que le pudiera estar reservada a nuestra especie; pero lo calla.
No va hablando de sus logros, y si lo hace, pareciera que no es consciente del bien que provoca, de lo elevado de su servicio.

Cualquiera a nuestro lado es aquel héroe que encontró la cura a una enfermedad, que ese mismo día ayudó a traer muchos seres a la vida, salvó una playa, una especie en peligro, formó a muchas generaciones y encaneció en un aula; fue millonario en muchísimas zafras, o cuidó de su familia con desvelo, sin quejas, sin pedir nada.

Aquel que cruzó la calle junto contigo, que va en tu mismo ómnibus, que hace la cola para el pan o el aceite en la misma tienda, puede ser el que diseñó o hizo esas mismas calles que caminan, quien trajo hasta tu tienda lo que hoy compran, que puso a rodar las gastadas guaguas gracias a una pieza que sacó de su torno.

Mucha gente imprescindible anda por ahí cerca de nosotros y no hay modo de saber cuánto nos ofrece, porque no lo devela ni siquiera con un ademán; gente que, a veces, sale mal servida, desprotegida por otros que ignoran todo lo que reciben de ella, de su trabajo exquisito, hecho a tiempo y casi todo el tiempo.

Tanta gente camina y se pierde en la vorágine que nos envuelve sin dejarnos saber qué es lo que ese día va a hacer por nosotros, por nuestros hijos y vecinos; gente que ante otros que se vanaglorian de sus éxitos, que, en ocasiones, existen nada más que en sus mentes, prefieren callar y seguir haciendo, creando y fundando.

Muchos esconden los premios y medallas dados a sus verdaderas proezas, premios que antes dedican a un grupo o equipo, a su familia entera, a la inmensidad de un país que los impulsó en su deseo de llegar lejos.

Muchos regalan su sangre, la depositan en un Banco porque saben que esta no puede hacerse en un laboratorio. La ofrecen sin saber para quién es y no les interesa, no piden nada a cambio, la dejan y se van; y si alguien les quiere hacer ver lo excepcional de su gesto, lo sacan de su error diciendo que no han hecho nada grande.

Cualquiera lleva dentro de sí el corazón o el riñón, que de su ser amado, alguien donó; consintió lleno de dolor, pero sabiendo que así calmaría las penas y angustias de otras familias; por ello entregó y después nunca más habló de eso.

Andar atentos, diligentes, pudiera ayudarnos a ser justos. No tenemos que saber qué hace este o aquel por nosotros, qué nos puede dar, en qué se sacrifica, día a día, por los nuestros; para también ofrecerles lo mejor de lo que hacemos, para descubrir dónde radica su grandeza y agradecerles, elogiarlos y respetarlos siempre.

Sin dejar de patear su balón, el campeón nuestro decía cómo logró su hazaña: tomando mucha agua, sales de rehidratación y comiendo muchas frutas; así pudo evitar los calambres, el agotamiento; así pudo patear más de cuatro horas.

Así de simple, pareciera, tal como lo contó. No nos dijo todo lo que ha hecho para llegar hasta ahí, todo lo que ha sacrificado, ni dónde tenía su corazón en todo ese tiempo. No lo contó y, precisamente, por no hacerlo, es que uno lo sabe.


Comentarios  

# Alejandro Chang Hernández 03-06-2019 07:39
Eso es lo que te hace grande y única, mi princesa de las letras. Estoy casi seguro de que el fútbol no es tu fuerte, sin embargo logras recrear una imagen hermosa y especial de lo que significa el esfuerzo, la abnegación y en sacrificio de los que lo practican.
El sudor, la entrega, las ganas que se le pongan a cada cosa que uno haga en la vida, son los que después te reportan los éxitos, beneficios y victorias futuras.
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar