Lunes, 20 de mayo de 2019 10:38 PM

Ley Helms-Burton ultraja soberanía cubana

La Ley Helms-Burton resulta un ultraje a la soberanía de Cuba y un pretexto para asfixiar económicamente a la isla.

En un extenso artículo dedicado a esa legislación estadounidense que entró en vigor en 1996, Carlos Fernández de Cossío, director general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, declaró que “La Ley Helms-Burton no es aplicable en Cuba, en primer lugar, porque es una ley de Estados Unidos y por tanto su jurisdicción, su espacio de aplicación, es en Estados Unidos” y, además, que Cuba tiene una ley aprobada ese propio año que declara a la Helms-Burton nula, sin valor alguno y, por lo tanto, inaplicable.

Refrenda además el carácter extraterritorial de una ley que irrespeta el derecho internacional y castiga a terceros países y empresas por sus relaciones con la Mayor de las Antillas.

La intención de compensar a posibles reclamantes de propiedades norteamericanas nacionalizadas en Cuba con el triunfo de la Revolución apenas rebasa la categoría de pretexto, aunque sea probablemente el argumento que mayor revuelo ha causado, apunta el texto.

Y enfatiza que tal “instrumento legislativo” niega, en términos de soberanía, todo aquello que Cuba ha conquistado y consagrado en su Constitución con el respaldo mayoritario del pueblo.

El artículo 16 de la Carta Magna cubana reafirma que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro Estado no podrán ser jamás negociadas bajo agresión, amenaza o coerción.

Condena, asimismo, “la intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de cualquier Estado y, por tanto, la agresión armada, cualquier forma de coerción económica o política, los bloqueos unilaterales violatorios del Derecho Internacional, u otro tipo de injerencia y amenaza a la integridad de los Estados”.


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