Lunes, 17 de junio de 2019 4:49 PM

Ley Helms-Burton contraviene la Carta de la ONU

La condena contra la Ley Helms-Burton impuesta por Estados Unidos contra Cuba crece hoy en todo el mundo, pues su aplicación contraviene la Carta de la ONU y los preceptos del Derecho Internacional.

Así lo expuso el embajador cubano Humberto Rivera en una reciente reunión del Grupo de los 77 más China, y ofreció detalles sobre las consecuencias de esa legislación norteamericana.

Desde el pasado 2 de mayo, con la activación de los Títulos III y IV de la Ley Helms-Burton, Washington puso en vigor nuevas medidas agresivas contra Cuba, como parte de su política de recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene desde hace 57 años, recordó.

La Ley Helms-Burton ha procurado universalizar la aplicación extraterritorial del bloqueo mediante el uso de presiones ilegales de Estados Unidos contra terceros países, sus gobiernos y sus empresas, explicó.

Asimismo, añadió, persigue asfixiar la economía cubana y, según su propia letra, busca imponer un gobierno que responda a sus intereses.

Pese a que fue aprobada en 1996, todas las administraciones estadounidenses habían suspendido la aplicación de sus Títulos III y IV, debido a los daños que ello ocasionaría a los intereses corporativos de ese país y la fuerte oposición de la comunidad internacional a su implementación, señaló.

Rivera expuso que el Título III de la Ley Helms-Burton permite entablar acciones legales en tribunales estadounidenses contra entidades cubanas y extranjeras, y contra empresarios de terceros países que hayan invertido o tengan negocios de algún tipo que involucren bienes o propiedades nacionalizados luego de 1959.

En tanto, agregó, el Título IV tiene por objeto impedir el ingreso a Estados Unidos de aquellos directivos de empresas y sus familiares que invierten legalmente en Cuba en las propiedades que fueron nacionalizadas.

Pero la Helms-Burton descansa sobre dos mentiras fundamentales: la noción de que las nacionalizaciones realizadas tras el triunfo revolucionario fueron ilegítimas o indebidas, y el hecho de que Cuba constituye una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, recalcó el embajador.

Si bien Cuba en todo momento ha estado dispuesta y abierta al diálogo, deja claro que “no entablarán negociaciones que impliquen renunciar a nuestros principios y al derecho soberano de elegir nuestro propio camino”.

Como la Helms-Burton es ilegal e inaplicable, indicó el diplomático, Cuba considerará nula toda reclamación amparada en dicha ley por parte de cualquier persona natural o jurídica, sea cual fuera su ciudadanía o nacionalidad.

La verdadera intención de esa legislación radica en reservar los bienes económicos de Cuba para los intereses de las grandes empresas transnacionales estadounidenses, y dañar aún más las relaciones legítimas de la Mayor de las Antillas con sus socios de cualquier parte del mundo, denunció.

De hecho, resaltó, desde hace 27 años la Asamblea General de la ONU ha expresado su rechazo de manera prácticamente unánime a esta ilegal y absurda política, con su apoyo a la resolución que pide el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.


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