La Revolución es lo que da sentido a la vida de los cubanos

José Martín SuárezOsvaldo Gutierrez “La Ley Helms-Burton, en especial la activación de su Título III como parte del entramado legal del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, es lo más antihumano, fascista y retrógrado que ha existido en el mundo, la que jamás será aplicada, pues aquí hay un pueblo dispuesto a defender la obra de la Revolución, que es lo que da sentido a la vida de los cubanos”, afirma el historiador avileño José Martín Suárez.

Con el desmantelamiento del sistema político neocolonial, en Cuba se emprendieron varios proyectos en esferas como educación, cultura, atención y desarrollo social y salud, se liquidaron los cuerpos represivos y se garantizó a los ciudadanos el ejercicio pleno de sus derechos, en tanto la administración pública fue saneada y se confiscaron los bienes malversados.

Al referirse a Ciego de Ávila, el historiador avileño recuerda que, durante la primera intervención militar de Estados Unidos a la Isla —del 1ro. de enero de 1899 al 20 de mayo de 1902—, los gobernantes yanquis ejercieron su poder mediante órdenes militares aplicadas en una zona que había quedado prácticamente devastada luego de la guerra de 1895 por la independencia.

En el aspecto económico, la administración de Estados Unidos tomó decisiones importantes para facilitar su dominio, como instaurar la Orden Militar 62 sobre deslinde y división de haciendas, hatos y corrales, en marzo de 1902.

Crearon entonces las condiciones a la inversión de capital norteño, es decir, para que este penetrara en la economía de la región, como sucedió en el actual consejo popular de Ceballos, donde se asentaron grupos de agricultores estadounidenses para la producción de cítricos que serían exportados hacia esa potencia imperial, precisa.

“En 1906 comienza la construcción de los dos primeros centrales azucareros en lo que hoy constituye la provincia, ambos ubicados en el actual municipio avileño de Venezuela, que fueron el Stewart y el Jagüeyal, erigidos por una compañía radicada en Estados Unidos.”

Martín Suárez, conocedor de la materia, explica que, para 1917, el monopolio más grande que existía en el mundo azucarero compró 17 centrales en toda Cuba, valorados en unos 50 millones de pesos, los que, a un año de la inversión inicial, ya se habían recuperado.

Señala que de tierras avileñas eran el Stewart, Jagüeyal, Violeta, el Morón, este último en la actualidad Ciro Redondo, y se fomenta el Velasco (municipio de Primero de Enero), lo que quiere decir que casi la mitad del territorio fue ocupado por capital estadounidense.

Comenta que hacia 1958 radicaba en Ciego de Ávila la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo, sucesora de la Cuban Cane Sugar Corporation, que fue el grupo azucarero más importante de los Estados Unidos que operó en la región, responsable de la creación de latifundios, vías férreas y puertos para la exportación, entre los que figuró el de Palo Alto, al sur del territorio; eran dueños de los ingenios Stewart, el Ciro Redondo y 12 000 caballerías de tierra.

“Las industrias mencionadas explotaban al máximo a sus trabajadores, ejercían la discriminación racial, los tiempos muertos eran colmados de miserias y otras calamidades, propias del capitalismo.

“Luego del Triunfo de la Revolución, en 1959, específicamente a partir de julio de 1960, los Estados Unidos suprimen de forma unilateral la cuota azucarera tradicional que Cuba tenía asignada en ese mercado y, como se conoce, también las empresas petroleras no permiten refinar el petróleo que viene de la Unión Soviética.

“Así Fidel Castro, entonces Primer Ministro del gobierno revolucionario, el seis de agosto de 1960, desde el Estadio del Cerro, hoy Latinoamericano, mientras clausuraba el Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes, anuncia la nacionalización de 36 grandes centrales azucareros y otras empresas estadounidenses, dentro de ellos los de propiedad de la Atlántica del Golfo; todo amparado por la Ley No. 851, de seis de julio de 1960.

“Los dueños de los centrales avileños naturalizados no permitieron que, a partir de bonos, se resarciera la expropiación; y así pasaron a manos del pueblo el Cunagua, de la Sociedad Central Cunagua S.A., y el Baraguá, conocido actualmente por Ecuador, entre otros ya mencionados.”

Explica Martín Suárez que se entregarían bonos con un valor de 50 años, los que se pagarían con el excedente de tres millones de toneladas de azúcar que se exportarían a Estados Unidos, sin embargo, ese país se negó y eliminó la compra del grano a la Isla.

Enfatiza en que la primera propiedad norteamericana que fue nacionalizada en Ciego de Ávila después del 59 fue la sucursal de la Cuban Telephone Company (Compañía Cubana de Teléfonos), en febrero de 1960; además, se incautó una sucursal de la empresa Firestone, monopolio radicado en La Habana, que los avileños conocieron como el garaje de Firestone.

Hoy el Estado cubano, en nombre del pueblo, destina esos lugares a ofrecer bienes y servicios de gran utilidad, por lo que jamás tendrán mejores dueños que sus propios beneficiarios.

La Ley Helms-Burton posee cuatro títulos y el tercero permite que reclamantes estadounidenses puedan presentar ante cortes, demandas contra las entidades que, según ellos, trafiquen con las propiedades que fueron nacionalizadas en 1959.

No obstante, la Ley de la Reafirmación de la Dignidad y la Soberanía Cubana establece que la Helms Burton es ilícita y nula, que es delito en Cuba cooperar con su aplicación, se crean garantías a los inversionistas en el país de que serán protegidos, y que Cuba está dispuesta a negociar el pago por las nacionalizaciones, siempre y cuando se reciba la indemnización por los diferentes daños al pueblo y la nación cubanos por las diferentes agresiones.