Lunes, 20 de mayo de 2019 10:38 PM

EE.UU. y los ataques contra Cuba y Venezuela

Ley Helms-Burton de Estados Unidos Estados Unidos mantuvo durante la pasada semana su agresiva política contra Venezuela y Cuba, con el anuncio de nuevas sanciones, la retórica hostil y reiteradas amenazas a la Isla por su solidaridad con el país sudamericano.

Este viernes, el Departamento del Tesoro impuso castigos a dos compañías relacionadas con la industria petrolera venezolana, e identificó como propiedad bloqueada de esas empresas a dos embarcaciones que transportaron crudo a Cuba.

Asimismo, esa entidad federal indicó que podría sancionar a quienes operan en el sector de defensa y seguridad de la economía de Venezuela.

Mediante un comunicado, el departamento apuntó que esa acción busca advertir a los servicios militares y de inteligencia de esa nación, así como a aquellos que los apoyan, que sufrirán graves consecuencias por su continuo respaldo al Gobierno de Nicolás Maduro, al que Washington insiste en calificar de ilegítimo.

La administración de Donald Trump quiere la salida del cargo del mandatario venezolano, quien fue reelegido en mayo de 2018 con el 68 por ciento de los votos, y con ese objetivo realiza acciones como reconocer a Juan Guaidó, diputado de la Asamblea Nacional, considerada en desacato, que en enero se autoproclamó presidente.

De hecho, el ejecutivo norteamericano de inmediato reafirmó su respaldo al opositor cuando encabezó el 30 de abril un intento de golpe de Estado, en medio del cual Washington incrementó infructuosamente los llamados para que el sector militar retirara el apoyo a Maduro.

En medio de sus ataques contra ese territorio, el ejecutivo de Trump se empeña en acusar a Cuba de tener tropas en Venezuela, algo continuamente negado por las autoridades del país, que sí cuenta allí con miles de colaboradores de la salud y otros sectores como educación y cultura.

Las medidas anunciadas ayer son solo otra página de la continua postura injerencista de una administración empeñada en apelar a la controvertida Doctrina Monroe como justificación para sus ataques contra los dos países.

Como parte de esa escalada, Elliott Abrams, una controvertida figura que se desempeña como enviado especial del ejecutivo de Trump para Venezuela, declaró el lunes pasado en una entrevista que la administración prepara nuevas sanciones contra Cuba, y también contra Rusia, por el apoyo al ejecutivo de Maduro.

Tendremos más sanciones, verán en las próximas semanas los pasos adicionales que estamos tomando, expresó al portal digital conservador Washington Free Bacon, aunque se negó a discutir en qué consistirían las nuevas medidas.

Al día siguiente de esas declaraciones de Abrams, el vicepresidente del país, Mike Pence, informó que Estados Unidos enviará durante cinco meses, desde junio próximo, un buque hospital militar por el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.

El vicemandatario dijo que el USNS Comfort proporcionará asistencia médica a las comunidades que lo necesiten ante lo que Washington denomina crisis en Venezuela, sin mencionar el impacto negativo que han tenido las sanciones estadounidenses en las condiciones de vida de esa nación.

Durante el discurso en el que dio a conocer el movimiento del buque hospital, Pence reiteró ataques contra la administración de Maduro, y sus vínculos con Rusia, Cuba e Irán, al tiempo que volvió a calificar a Venezuela de supuesta amenaza a la seguridad y la paz en la región.

El USNS Comfort tuvo su última presencia en la mencionada área geográfica en octubre pasado, cuando realizó paradas en Ecuador, Perú, Colombia y Honduras. A raíz de aquel despliegue, el presidente de Bolivia, Evo Morales, aseveró que el envío de esa embarcación a América Latina era una "invasión encubierta" del Gobierno de Estados Unidos, y representaba una amenaza contra Venezuela.

Tras las palabras de Abrams y Pence, fue noticia el miércoles un pronunciamiento del senador republicano Rick Scott, quien se pronunció a favor de un bloqueo naval estadounidense a Cuba con el argumento de hacer cumplir sanciones petroleras adoptadas en abril.

El exgobernador del sureño estado de Florida, quien es promotor de medidas contra la nación caribeña, expresó en un comunicado que los castigos aprobados por la administración Trump para bloquear el flujo de crudo de Venezuela a Cuba "no están funcionando".

Fue el propio Scott quien ayer apuntó que podría ser necesaria una intervención militar estadounidense en Venezuela, a pesar de que legisladores demócratas y republicanos advierten que debe evitarse tomar decisiones apresuradas de ese tipo.

En medio de esa campaña desde Washington contra las dos naciones latinoamericanas, The Washington Post publicó un artículo según el cual Trump está cuestionando la estrategia agresiva de su Gobierno en Venezuela tras el fracaso del intento de golpe de Estado.

A decir del periódico, la insatisfacción del presidente republicano se ha cristalizado en torno al asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, de quien ha dicho en los últimos días que quiere meterlo "en una guerra".

De acuerdo con el diario, el gobernante se lamentó de que Bolton y otros asesores subestimaron a Maduro, al hacerle creer que el líder venezolano podía ser sacado de su cargo en la mencionada acción.

A pesar de esa inconformidad con los resultados de las movidas de su Gobierno, Trump parece dispuesto a continuar por la misma vía de los ataques, como parte de una política exterior que no deja de ser cuestionada a nivel internacional y doméstico.


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