Jueves, 20 de junio de 2019 6:05 PM

Ciencia avileña no entiende de bloqueo

Al ser una isla golpeada directamente en su columna vertebral por el bloqueo económico, financiero e internacional impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, ningún sector de la sociedad escapa a las marcas de este grillete con el que Cuba ha cargado por años.

Es la ciencia, en toda su extensión, uno de los más perjudicados. La producción de medicamentos, vacunas para la cura de enfermedades, materiales de laboratorio, son algunos de los factores con menores posibilidades ante ese “monstruo” que, al parecer, no pretende ceder.

Más específicamente, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y su delegación territorial en la provincia de Ciego de Ávila se enfocan no tanto en las cifras de los perjuicios, sino en los hechos de manera concreta.

Es el Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros, sito en el litoral norte avileño, puntero en el estudio de la biodiversidad en las zonas de costas cubanas y junto al Centro de Investigaciones de Bioalimento Animal, emplazado en el municipio Morón, enfrentan la obsolescencia de la tecnología de que disponen, así como roturas en el equipamiento de los laboratorios, sin los cuales gran parte del resultado científico no se materializaría.

Dichos equipos son empleados en el monitoreo de la dinámica costera, la calidad del agua de mar, el agua potable y los residuales animales, además de los análisis bromatológicos de alimentos y materias primas, vinculados a proyectos científicos y programas de monitoreo.

Para Rafael Pérez Carmenate, delegado territorial del CITMA, el bloqueo impacta negativamente, sobre todo, en el acceso a la adquisición de equipamiento de tecnología de punta, accesorios, reactivos y medios de cultivo en el mercado norteamericano, incluso, en la compra de estos productos a través de terceros países, debido a su encarecimiento.

Sumado a ello, la prohibición al Centro de Información y Gestión Tecnológica, de conjunto con los dos anteriores, para acceder a las bases de datos de información científica de los Estados Unidos, atenta contra la gestión del conocimiento sobre temas referentes al cambio climático, la gestión de recursos naturales y el aprovechamiento de residuos para la alimentación animal, pues, aun cuando para otros países este sea un procedimiento totalmente normal, al ser detectado el dominio .cu, se le informa al usuario que su país no tiene permiso para ingresar.

Según Pérez Carmenate, una de las limitantes para acortar los plazos en las metas previstas para el desarrollo estratégico del territorio es el impedimento a la transferencia de tecnologías desde las universidades y centros científicos norteamericanos, como parte de una restricción que afecta a científicos de ambas naciones, aspecto que ralentiza y, en la mayoría de los casos, frena el intercambio científico.


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