Lunes, 20 de mayo de 2019 5:21 AM

Bolton, la Helms-Burton y el mal día para atacar a Cuba

El asesor estadounidense de Seguridad Nacional, John Bolton, anunciará este miércoles nuevas medidas contra Cuba amparadas en la polémica Ley Helms-Burton, el mismo día que hace 58 años una invasión mercenaria promovida por Washington comenzara su camino hacia el fracaso.

Según medios de prensa norteamericanos, que citan a un funcionario sin identificar, Bolton informará sobre el levantamiento de las restricciones relacionadas con el Título III de la ley vigente desde 1996 con el objetivo de imponer un cambio de régimen en la isla, con la asfixia económica entre los métodos para lograrlo.

El lugar escogido para el anuncio, la sureña ciudad de Miami -epicentro de la agresividad anticubana- y el auditorio, la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos, integrantes de la brigada 2506 que el 19 de abril de 1961 se rindió en Playa Girón en menos de 72 horas, en lo que pasó a la historia como la Primera Gran Derrota del Imperialismo Estadounidense en América Latina.

Presumiblemente, Bolton repetirá el discurso más reciente contra La Habana como pretexto, el respaldo a Venezuela de la mayor de las Antillas, acusada de ser "el sostén" de la Revolución Bolivariana en medio de la cruzada que Washington lidera para derrocarla.

El gobierno de la isla insiste en su apoyo al presidente Nicolás Maduro y a la unión cívico-militar que lidera, pero califica de mentira que su presencia en el país sudamericano, a través de miles de médicos y colaboradores de otras áreas, sea con un objetivo diferente al de la solidaridad entre pueblos hermanos.

EL TÍTULO III

La Ley Helms-Burton tiene cuatro títulos, el tercero de ellos otorga a los ciudadanos estadounidenses la posibilidad de presentar en cortes federales demandas contra quienes "trafiquen" con "propiedades confiscadas" y extiende esa autorización a propietarios que no eran ciudadanos norteamericanos al momento de las nacionalizaciones.

Este acápite busca evitar la llegada a Cuba de inversiones extranjeras, clave para su desarrollo socio-económico, en un acto de extraterritorialidad criticado a nivel mundial, también por aliados de Washington como Canadá y la Unión Europea.

Desde su puesta en vigor en 1996, los presidentes estadounidenses, incluyendo Donald Trump en 2017 y 2018, habían suspendido cada seis meses la posibilidad de presentar reclamaciones al amparo del Título III.

Tales decisiones se interpretaron como un reconocimiento a lo que representa desafiar de una manera tan burda el Derecho Internacional, en aras de evitar diferencias con sus aliados, entre ellos importantes inversores en la isla, y una avalancha de demandas ante las cortes norteamericanas, que sembrarían caos y un peligroso precedente.

Sin embargo, Trump optó el 16 de enero de este año por suspenderlo por solo 45 días, que al cumplirse, el Departamento de Estado canceló por otros 30, aunque anunció que se permitiría, a partir del 19 de marzo, la presentación de demandas judiciales contra más de 200 empresas cubanas incluidas en una lista unilateral dirigida a asfixiar la economía de la nación caribeña.

A principios de abril, el secretario de Estado, Mike Pompeo, informó sobre el mantenimiento de las restricciones por apenas dos semanas adicionales, insistiendo en la retórica de la supuesta injerencia cubana como salvavidas del asediado gobierno de Maduro.

Al intervenir el 13 de abril en la clausura de la tercera sesión ordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó la política de chantaje de la Casa Blanca y el recrudecimiento del bloqueo mediante la Ley Helms-Burton.

"Este año se han esmerado en darnos plazos con la posible aplicación del Título III de la ley de la esclavitud, como en realidad debería llamarse. Lo han hecho, año por año, desde 1996, con estilo de perdona vidas. Ahora lo aplazan por un mes o por unos días, con arrogantes amenazas, como quien sostiene sobre todas nuestras cabezas una espada capaz de cortarlas, si no nos rendimos", denunció.

El jefe de Estado preguntó: ¿Qué es la Helms-Burton toda, sino el bloqueo de 60 años convertido en ley?, ¿Qué más pueden hacernos después de 60 años de persecución, agresiones y amenazas?

De acuerdo con Díaz-Canel, a todas luces se busca estrechar el cerco contra la soberanía cubana, recrudeciendo el bloqueo y en especial la persecución financiera.

"(...)Señores imperialistas, los cubanos no nos rendimos, ni aceptamos leyes sobre nuestros destinos que estén fuera de la Constitución. En Cuba mandamos los cubanos y, por supuesto, las cubanas. El Título III no es peor que el I ni el II, que están en la cartera de acciones contra todo el pueblo de Cuba (...), sentenció.

Ante la plenaria de diputados en el habanero Palacio de Convenciones, el mandatario señaló que el objetivo del gobierno de Estados Unidos es "sencillamente para robarnos las tierras, arrebatarnos las casas, apoderarse de los escasos recursos naturales y seducir y comprar a nuestra gente. Todo para castigarnos por ser el mal ejemplo que tantos pueblos oprimidos han querido seguir".

Por su parte, el director general para Estados Unidos de la Cancillería, Carlos Fernández de Cossío, explicó en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional que la Ley Helms-Burton ya se aplica casi en su totalidad desde su entrada en vigor.

Solo no se aplica el Título II, dirigido a organizar un gobierno de transición al agrado de Washington, porque para ello debería derrocar a la Revolución, precisó.

Fernández de Cossío alertó que la iniciativa aprobada en 1996 se basa en mentiras, como la supuesta amenaza a la seguridad nacional representada por Cuba para la mayor potencia militar y económica de la historia o el alegado carácter ilegal de las nacionalizaciones realizadas por la Revolución.


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