Domingo, 19 de agosto de 2018 7:11 AM

Apretujar la esperanza a pesar del bloqueo

I. Habían recorrido los más de 400 kilómetros que separan a Ciego de Ávila de La Habana con la esperanza apretujada entre los dedos, oxigenando el anhelo de que el doctor Llambía no hubiera visto bien, que ese día la imagen estuviera borrosa y que la estrechez de la aorta fuera solo una mala interpretación del ultrasonido.

El equipo de ecocardiograma fetal del Cardiocentro William Soler tuvo la última palabra. La máquina mostró ante los ojos expertos de los doctores Carlos García Guevara y Carlos García Morejón (padre e hijo) la malformación congénita en el pequeño corazón, que hacía inviable el embarazo.

Luego, los comentarios de rigor; la exposición detallada de todos los escenarios posibles; la confirmación de que solo los padres deciden en un momento tan delicado y demoledor. Apenas se aguanta el derrumbe de los sentimientos; apenas alcanzan el valor y la cordura para firmar, al final del formulario, la interrupción de la vida.

II. En el pasillo de la consulta estaban, también, varias madres con sus niños. Entre la camisa abierta y la camiseta que usaba aquella mañana de febrero el rubito encantador, asomaba una cicatriz que se adivinaba más grande de lo que a simple vista parecía. El pequeño cumpliría dentro de poco cuatro años, mas tenía el peso y la talla de un infante de dos.

Mientras esperaban la consulta, su madre contó los sustos que, a cada rato, le deparaba la cardiopatía congénita del nene, veces en las que pensó había sucedido lo peor, momentos en los que, también, ella dejó de respirar.

Todos los meses de sus cuatro años aquel rubito y su mamá cumplieron el trayecto entre Sancti Spíritus y la capital en busca de la esperanza, aunque fuera apretujada, hecha trizas, porque la esperanza, aun en dosis mínimas y de a poquito, logra lo imposible. Todos los meses los ingresaban dos o tres días en el William Soler; a él, para estudiarle el corazón; a ella, para estudiarle el coraje.

III. En 2014, el informe que Cuba presentó ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba, en el acápite 1.1, relacionado con el impacto de esta ley extraterritorial en la salud cubana expresaba:

"Al Cardiocentro Infantil William Soler le fue imposible adquirir nutrientes de mayor calidad como el aminosteryl, de especial importancia para el tratamiento pre y postoperatorio de pacientes desnutridos con cardiopatías complejas y críticas. Este solo se produce por los Laboratorios ABBOT, de origen estadounidense.

"El Centro Nacional de Genética Médica ha tenido afectaciones en la compra de equipamientos y reactivos necesarios para el funcionamiento adecuado de sus laboratorios, lo que repercute de manera directa en el desarrollo del programa nacional de diagnóstico, manejo y prevención de enfermedades genéticas y defectos congénitos.

"El medio de cultivo completo AMNIOMAX, empleado para el cultivo de células humanas de origen prenatal, que garantiza los estudios cromosómicos a las embarazadas mayores de 37 años o con patologías detectadas por ultrasonidos."

• Estados Unidos impuso el bloqueo a Cuba en octubre de 1960. Dos años más tarde las restricciones derivadas de esta medida incluyeron las medicinas y los alimentos. En 1992, el bloqueo adquirió el carácter de Ley.

• En 1996, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Helms-Burton Act. De esta forma se eliminó la posibilidad de hacer negocios dentro de la Isla o con el gobierno por parte de los ciudadanos estadounidenses.

• El presidente Bill Clinton, en 1999, amplió el alcance del bloqueo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba, por valores superiores a 700 millones de dólares anuales, siendo por ello la primera ley transnacional en el mundo.

• Las malformaciones congénitas son la segunda causa de muerte en menores de un año en nuestro país; la mitad son cardiovasculares.

• La incidencia de estas malformaciones oscila entre seis y ocho por 1 000 nacidos vivos; de ellas el 25 por ciento son complejas, de difícil tratamiento y mal pronóstico.

• En Cuba se pesquisa la totalidad de las embarazadas, gratuitamente.

• En España, un ecocardiograma doppler fetal cuesta cerca de 500 dólares, mientras en Estados Unidos puede llegar hasta los 2 000.


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