Samaniego y sus Fábulas morales
“Qué bien se examina/ los humanos corazones/ perecen en las pasiones/ del vicio que las domina”, bella sentencia en rima de la autoría del poeta y escritor español Félix María Samaniego (1745-1801).
“Qué bien se examina/ los humanos corazones/ perecen en las pasiones/ del vicio que las domina”, bella sentencia en rima de la autoría del poeta y escritor español Félix María Samaniego (1745-1801).
“Las acciones más intrascendentes de nuestra vida las ejecutamos en plena inconsciencia, casi como sonámbulos”, sentenció el novelista y escritor español Pío Baroja (1872–1956).
“La gota abre la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”, bella sentencia cuya autoría pertenece al poeta latino Publio Ovidio Nasón (43 a.n.e. - 17 n.e.).
“No conozco ningún otro signo de superioridad que la bondad”, bello pensamiento de la autoría del compositor alemán Ludwig van Beethoven (1770-1827).
“No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad”, sentenció el médico, investigador y literato español Santiago Ramón y Cajal (1852–1934).
“Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias y las crea si no las encuentra”, sentenció Aristóteles (384–322 a.n.e.), considerado figura cumbre de la filosofía griega.
“El trabajo moderado fortifica el espíritu, y lo debilita cuando es excesivo; así como el agua moderada nutre a las plantas y en demasía las ahoga”, sentenció el historiador y moralista griego Plutarco.
“Un atleta no puede correr con el dinero en sus bolsillos. Debe trabajar con la esperanza en su corazón y lo sueños en su cabeza”, sentenció el extraordinario corredor de fondo de nacionalidad checa Emil Zátopek (1922-2000).
“Si queremos un mundo de paz y justicia, hay que poner, decididamente, la inteligencia al servicio del amor”, sentenció el aviador y novelista francés Antoine Jean-Baptiste Marie Roger de Saint-Exupéry (1900-1944).
“La vejez es un estorbo para la creatividad, pero no puede aplastar mi espíritu juvenil”, sentenció el pintor y grabador neerlandés Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1660).
“Por las venas de Cuba no corre sangre, sino fuego melodioso, fuego que derrite texturas y obstáculos, que impide lamedura, y muchas veces la reflexión”, sentenció la escritora cubana Daína Chaviano (1957)
“Mandar luz a la oscuridad del corazón del hombre…ese es el deber del artista”, sentenció el pianista y compositor alemán Robert Schumann (1810-1856).