Destacamento manuel ascunce domenech• En abril de 1972 Fidel llamó a los jóvenes del décimo grado a convertirse en profesores de secundaria básica. La respuesta fue inmediata

La Revolución tenía el gran reto de no dejar ni un solo alumno de secundaria básica sin escuela y sin profesores. El crecimiento de la población y la atención dada a la Educación había llevado a una explosión de gran magnitud en la matrícula de ese nivel no solo para el curso escolar 1972-1973, sino para los siguientes.

Parte de la solución fue la construcción de los centros de nuevo tipo, las escuelas secundarias básicas en el campo (ESBEC) en las que se aplicó el principio martiano de la combinación del estudio con el trabajo, las primeras inauguradas en 1971, pero ¿y el déficit de maestros?

En los jóvenes de décimo grado Fidel depositó toda su confianza. A ellos los convocó en su discurso clausura del II Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, el 4 de abril de 1972, en el que tras fundamentar con detalles la problemática existente expresó:

“¿Y cómo vamos a resolver el problema de los profesores de secundaria básica, si este año se inician 40 nuevas escuelas, si en el año 1973 no menos de 120; si cada escuela lleva no menos de 40 profesores; si aumenta el número de alumnos, no solo de escuelas secundarias, sino de alumnos? ¿Cómo resolver este problema?

“Es necesario desplegar un movimiento entre los graduados de secundaria básica desde este año. En todo el país hay 20 000 estudiantes de secundaria básica en décimo grado. Hay que desarrollar, a través de las organizaciones estudiantiles y de la Juventud, un movimiento de captación de jóvenes de décimo grado para que marchen a enseñar a las secundarias en el campo, bajo la dirección de profesores con más experiencia, e inscribiéndose en el Instituto Pedagógico [...] De momento no hay otra fórmula que acudir a los alumnos del décimo grado, y reclutar no menos de 2 000 de ellos este año, y reclutar no menos de 5 000 el próximo año. Y así sucesivamente.

“[...] Esa es la única fórmula mediante la cual nosotros podemos resolver el problema del déficit de 18 000 profesores que vamos a tener en el año 1976. Hay que resolverlo por esa vía. Y esa es una de las tareas que es necesario que ustedes tomen en sus manos.”

La respuesta de los convocados estuvo a la altura de la confianza de Fidel y del joven mártir alfabetizador Manuel Ascunce Domenech, cuyo nombre se le puso al contingente de maestros, constituido en todas las provincias del país el 19 de mayo de 1972 y formado por unos 400 integrantes, incluidos decenas de avileños, entre ellos, los autores de este trabajo. Aquel primer contingente se multiplicó en los años posteriores, y ya en 1996 la cifra total de licenciados en Educación procedentes de sus filas ascendía en total a 50 390 jóvenes. ¡La juventud no le falló a Fidel!

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