Ajedrés Kebert Solares• Desde octubre del pasado año hasta la fecha, un adolescente de Ciego de Ávila incrementó en más de 200 puntos su coeficiente Elo internacional

Kébert en plena práctica

Aquel juego de diversas figuras, semejantes a un reino de la época medieval, cautivó la atención del niño, que miraba las partidas entre el papá y su hermanito mayor.

La tentación condujo a que ambos le enseñaran el movimiento de las piezas, mas con eso no bastaba. Apenas tenía ocho años, pero Kébert Solares Orozco deseaba ser ajedrecista.

“Yo estudiaba en la escuela primaria Augusto César Sandino, donde un día llegó el profesor Jorge Alberto Cossío Mosquera, hizo una captación, me apunté, y desde ese día no me he separado más del juego ciencia.”

—¿Cuándo te percataste de que estarías ligado por siempre al ajedrez?

—Luego de mi primera competencia fuera del municipio. Fue en Primero de Enero. Era un torneo pioneril, de la categoría 9-10 años, y terminé en segundo lugar.

"Después, en cuarto grado, pasé a la academia Eleazar Jiménez, con el profesor Roberto Sánchez de la Cruz. En esa etapa participé en torneos nacionales, pero no tuve buenos desempeños.”

—¿Qué hiciste, entonces, para mejorar?

—Me compraron un juego de ajedrez y después de los entrenamientos habituales seguía estudiando en mi casa, con libros básicos. La mejoría llegó. En quinto grado ya estaba entre los destacados del país en los juegos pioneriles. Casi siempre me ubicaba entre los cinco primeros.

Con ese aval el chico fue captado para la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar Marina Samuel Noble donde, en un plazo corto y bajo la guía de profesores como Andrés Giraldo Paz y René Espinosa Reyes, siguió su progresión.

El pasado año se ubicó segundo en el Campeonato Provincial para mayores, mientras en 2017 se coronó en el segundo tablero de los Juegos Escolares Nacionales y, además, obtuvo el título de campeón absoluto de Ciego de Ávila, competencia que le aseguró la clasificación para el Torneo Zonal del Centro de Cuba, primera categoría.

Más allá de su desempeño en el certamen de adultos, cuando ganó ocho partidas, perdió dos y un cotejo se definió en tablas, el chico sumó a su coeficiente inicial de 2 104 unidades otros 58 puntos, que deben ser añadidos en meses venideros y denotan un avance meteórico, si se tiene en cuenta que en octubre de 2016 solo tenía un rating internacional de 1 874 enteros.

¿Cómo ha sido posible este avance del niño de Yaimara e Ignacio? La explicación es sencilla y convincente: mediante el estudio y la práctica en competencias, sin dejar a un lado el curso, que resultó fenomenal en cuanto a notas, al cerrar el séptimo grado con índice académico de ¡99,24!

Dicen los entendidos que el ajedrez refleja el carácter de quienes lo practican y Kébert así lo evidencia.

“Prefiero el juego estratégico, las posiciones cerradas en las que deben hacerse planes profundos. Me gusta que las partidas no se decidan por ataque o combinación, sino como desenlace de un plan bien concebido.”

Confiesa que ahora el Elo no le preocupa, pues lo que añora es aprender y para eso se une a su profesor René Espinosa y al dos veces titular juvenil de Cuba Luis Ernesto Quesada, que también competirá en el venidero zonal del centro del país.

La actuación de Kébert marca un hito al ser el titular provincial avileño de primera categoría con menos edad, excelente presagio de que en él tendremos un futuro soberano del reino de las 64 casillas.

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