Recorrido de Felix Duarte con los Damnificados del ciclón en Júcaro 10A Júcaro parece que lo estremeció una guerra. No hay huellas de disparos ni de cañonazos, pero el destrozo es común. Sus casas, las que sobrevivieron a la mayor penetración del mar en la historia de ese poblado, todavía destilan humedad.

Félix Duarte Ortega, Presidente del Consejo de Defensa Provincial, dialogó con los vecinos

En las paredes quedan huellas que marcan hasta donde subieron las aguas y en la memoria de su gente perdura la imagen de las casas perdidas, los artículos no recuperados y la incertidumbre dejada por el huracán Irma a su paso por Cuba.

¡Y eso que el meteoro solo tocó la costa norte de Ciego de Ávila! De lo contrario vaya usted a saber si algo hubiese quedado en pie. Claro, si bien no hubo guerra, hay una batalla ganada: evitar que se perdieran vidas.

Pero ahora siguen las peleas, y no me refiero a las inconformidades de los afectados, quienes claman por rápidas soluciones a sus problemas, sino a la organización imprescindible para evitar el surgimiento de brotes epidémicos, a la disciplina en el proceso de distribución de recursos y la imprescindible colaboración entre vecinos.

Es la hora de recuperar todos los materiales que todavía puedan utilizarse y ese ha sido el llamado del Consejo de Defensa Provincial, cuyo presidente, Félix Duarte Ortega, dio a conocer que, tan pronto lleguen recursos para los damnificados, se procederá a su entrega.

Mientras, en las comunidades jucareñas, con énfasis en la de Palmarito, la de mayores daños, la gente no detiene el ritmo: botan el sargazo y los escombros, recolectan maderos y zinc aptos para reutilizarse, secan sus pertenencias al sol, comparten alimentos, espacios y esfuerzos.

Allí existió un diluvio calmado hoy por la esperanza de que la vida ganó su trecho. Irma dejó huellas de dolor que hoy se transforman en trabajo hasta el retorno a la normalidad.

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