perros que muerdenComo están las cosas, ya no basta con mirar al suelo para evitar baches y torceduras de pies, o voltear la cabeza para aprovechar el instante en que no transitan bicicletas, motorinas, carretones, coches o autos. Ahora, también, hay que estar atentos a las verjas desde donde, una infausta jornada, salga un perro y nos muerda.

Cómplices de suciedadesDesde jovencito me sorprendían las anécdotas de quienes, al regreso de varios países, relataban sus costumbres y formas de vida, marcadas por determinados aspectos en los que nos superaban, aunque existían otros incompatibles con nuestra cultura.

aceras rotasNo olvido el día en que hicieron las aceras de mi barrio. La alegría que experimentó la chiquillada solo puedo compararla con la que sentíamos cuando anunciaban la llegada de un circo o cuando pusieron las luces de mercurio en las calles del pueblo.